No, tú no sirves para bailarina

Ballet Clásico Mónica Tello

Por: Francisco Javier Nieves Aguilar. Periódico Expres

Una joven tomó clases de ballet durante su infancia y decidió que era el momento de convertir su pasatiempo en un una profesión; deseaba ser la mejor bailarina pero tenía que demostrar su talento.

Cuando llegó al teatro, en una gran ciudad donde se realizarían las evaluaciones de ballet, fue a los camerinos antes de iniciar la prueba.

 Habló con el Director: 
-“Quisiera llegar a ser una gran bailarina, pero no se si tengo el talento necesario” , le dijo... 
-“ Dame una demostración de lo que puedes hacer”, respondió el maestro. 

Transcurridos cinco minutos la interrumpió, y moviendo la cabeza en señal de desaprobación le dijo:
-“No, no tiene lo necesario para ser bailarina”.

La joven llegó a su casa con el corazón roto; arrojó las zapatillas en un armario y nunca las volvió a usar.

Al paso de los años se casó, tuvo hijos y tomó un empleo en un supermercado. Años después asistió a una función de ballet y en la salida se encontró con el Director que alguna vez la examinó.

Ella le recordó su charla y le mostró fotos de sus hijos y platicó un poco de su vida, para luego decirle:
-“Hay algo que nunca entendí; ¿Cómo supo tan rápido que no tenía dotes de bailarina?”
El Director respondió:
 -“No lo supe; tan solo le dije lo mismo que le digo a todas”... 
-“¡Pero eso es imperdonable!, le reclamó la mujer. Pude haber sido la mejor bailarina; usted arruinó mi vida”
El maestro respondió:
-“No lo creo; si hubieras tenido los dotes necesarios y una verdadera vocación para bailar no habrías prestado tanta importancia a lo que te dije; y te habrías esforzado mas aún para mejorar día a día”.

Nunca podremos vencer cuando desde un principio nos sentimos derrotados, en la vida no solo el valiente o el veloz o el fuerte triunfan, tarde o temprano solo quien cree en sí mismo y nunca se da por vencido es quien vence ante todas las adversidades.