1º Premio del Concurso Corazones que Bailan

1º Premio del Concurso Corazones que Bailan

La bailarina estaba sola, frente al espejo. La danza era su profesión, era su vida, pero ¿por qué había elegido bailar?... Salió al escenario, aún a oscuras; la música empezó a sonar. Era su pieza favorita. Elevó sus brazos y comenzó a moverlos despacio, dibujando ochos en el aire, el número infinito.
El ritmo se hizo más intenso, un escalofrío recorrió su espalda. La melodía suave y dulce, penetró en su alma y comenzó a bailar.
Sus movimientos, a veces suaves, a veces fuertes e intensos, llenaban el escenario. Sentía, se emocionaba, se dejaba llevar y sintió por un instante que estaba fuera de su cuerpo; era aire, ligero, suave y volátil.
La pieza acabó. Se detuvo, mirando al público que la observaba. Su mirada se cruzó con la de un espectador emocionado. Entonces comprendió. Con la danza podía expresar sus sentimientos, compartir sus emociones. Con las palabras no podían describir la música ni el ritmo, sí podía hacerlo con sus movimientos. Con la danza podía llegar más lejos, podía llegar al fondo de su alma y a la de los demás, podía llegar a su esencia más profunda. Mientras bailaba, era ella misma, sin prejuicios, sin complejos, podía olvidarse de su ser terrenal y fundirse con el universo.

GRACIA OLIVENZA

PREMIO SUDADERA DE NUESTRO BALLET