Improvisación y Coreografía. Dos formas de bailar complementarias.

Ayer una vez más se dieron cita en mi clase los prejuicios o miedos a improvisar por parte de los alumnos, el desconocimiento y la falta de herramientas son los que producen el rechazo al trabajo de la “improvisación”.

Palabras textuales de alumno X: Yo cuando salgo al escenario lo quiero tener todo bajo control tengo que saber en todo momento lo que voy a hacer, cada paso tengo que tenerlo controlado y saber que lo controlo.

Claro, después de mis clases, éste pensamiento cambia, y es más….el gusto empieza a ser por el verdadero control: la improvisación, entre comillas, que es la danza en estado puro, más que por la coreografía.

Lo primero: ¿Cuál de los dos requiere más control?, si hablamos de que necesitas control, sin duda es la improvisación, con lo cual vamos a llamar por su nombre al asunto, lo que tenemos es eso que llamamos Miedo y ¿ Qué o quién  produce el Miedo? EL DESCONOCIMIENTO, efectivamente, el descontrol, ¡vaya! ya tenemos la teoría derrumbada…..

El Miedo es un elemento escurridizo, miserable producto del Ego, que constantemente llama a nuestra puerta, y como un niño pequeño insiste en llamar la atención constantemente. 
Pobrecillo, qué pocas posibilidades le quedan cuando le coges, te pones frente a él y le miras a los ojos, y como es tan efímero en la realidad lo traspasas y lo dejas atrás, tan sólo la decisión de coger al toro por los cuernos hace que se esfume y que salga corriendo y nos permita avanzar y dar un paso más en nuestra Danza.

La Coreografía es algo matemático, hermoso sí y necesario en muchas ocasiones, pero no es la autoridad, o la Bilblia de la danza, por eso, hay que darle el valor en su justa medida, y su importancia sin que anule otros elementos importantes, no todo es bailar bajo la ley del hombre, coreografía coreografía. 
¿Qué pasa con el alma que en cuanto le abres la puerta necesita explorar, y para ello, necesita que el cuerpo vaya detrás de ella?
Esa es la Danza en estado puro, y una vez la pruebas, la saboreas, te sumerges y te recreas, ya es tuya, ya es eterna, y la puedes extrapolar a cualquier situación, a una coreografía, y hasta a la vida en sí.


Ayer volvimos a aprender
¡ Qué apasionante está resultando la vida con la danza como compañera !